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mensaje de Francisco de Assisi, logró, en poco tiempo,
alcanzar otros corazónes. "Era sua palabra que,
como fuego ardiente, penetraba en el profundo del corazón,
suscitando en todos admiración" (I Cel. 23).
Dentro de poco, al Santo juglar se uniron los primeros discípulos,
aquellos íntimos compañeros de los cuales Francisco
decía: "Éstos son mis frayes caballeros
de la Mesa redonda" (Speculum perfectionis, n. 72).
En orden de tiempo estos son:
(compañeros llamados de la "PRIMERA
ORA")
Bernardo
de Quintavalle de Berardello de Assisi: joven rico,
sabio, influyente, doctor en derecho;
Pedro
Cattani (o de Cataneo): de la alta burguesía
de Assisi, también doctor en derecho, canónico
de la catedral de San Rufino en Assisi, no muy rico, pero
insigne por sus virtudes;
Egidio
de Assisi: hombre simple, honesto y cuidado de Dios; único
fray de la "primera ora", que recibió más
adelante la beatificación;
Sabbatino: joven de Assisi;
Morico de Assisi: religioso del Orden de los Cruciferos;
Juan de la Capilla: joven noble;
Felipe Longo: religioso del Orden de los Cruciferos,
hombre muy humilde lleno de caridad (nacido en Sabina?);
Angel Tancredi: noble caballero de Rieti;
Juan
de San Costancio: nacido en los alrededores de Assisi;
Barbaro: joven de Assisi;
Bernardo
de Vigilante: joven rentista de Assisi;
Silvestre:
canónico de la catedral de San Rufino y párroco
de San Damiano en Assisi.
(compañeros llamados de la "SEGUNDA
ORA")
Leone: sacerdote de los alrededores de
Viterbo (?), hombre la cuya simplicidad fascina muchissimo;
Rufino: noble de Assisi, primo de Santa Chiara;
Masseo: joven de Marignano de Assisi;
Ginepro: joven muy humilde y "muy
simpático" de Assisi;
Illuminato dell'Arce: noble hombre de Rocca Accarina
(Terni);
Elia: identificado con Elia de Bombarone, ya cónsul
de Assisi en el 1198;
Pacifico: así llamado "Rey de los versos",
nacido en San Severino de la Marca de Ancona;
Giovanni el Simple: campesino muy humilde de Nottiano,
país del Subasio.
Cerca de ellos, además de otros nombres
de "santos frayes", sobresalgon las espléndidas
figuras de Santa Chiara de Assisi y de la nobildoña
romana Jacopa de los Settesoli.
di Paolo Rossi
paolorossi62@libero.it